EL DÍA A DÍA DE UN EMBRIÓLOGO.
julio 27, 2020
¿No os ha pasado qué cuando decís qué trabajáis en el campo de la reproducción asistida, más concretamente en laboratorio, os responden que si nos creemos Dioses? A mí casi constantemente. Con este post quiero que la gente conozca un poquito más sobre el día a día del trabajo en un laboratorio de reproducción asistida, bajo el punto de vista de un embriólogo.
Imagen 1: Foto de laboratorio.
Uno de los aspectos más bonitos y necesarios de nuestra profesión es la implicación con nuestros pacientes. Es importante conocer de primera mano cómo están viviendo el proceso y el estrés que les supone tanto a nivel psicológico como físico y, a la vez, también a nivel económico. Esto les ayudará de cara a iniciar el tratamiento de fecundación in vitro más seguros y sabiendo que van a ser tratados por profesionales que conocen de primera mano su caso.
Día 0: llega el día de la punción folicular. Es uno de los días más importantes para la pareja, ya que es un proceso que genera mucho estrés, bien por lo desconocido o bien por saber que la mujer va a entrar en un pequeño quirófano, dónde se procederá a la realización de la punción folicular. Intentamos tranquilizarlos y quitar la importancia que de por sí nosotros sabemos que tiene este proceso.
La punción folicular es una pequeña intervención quirúrgica dónde la paciente se va a encontrar sedada evitando que pueda sentir alguna molestia. Es necesario que la paciente haya pasado previamente por una estimulación ovárica controlada.
Imagen 2: Punción folicular y líquido folicular tras la aspiración (https://www.reproduccionasistida.org/proceso-de-donacion-de-ovulos/puncion-liquido-folicular/)
El líquido extraído de aspirar folículo por folículo es procesado en laboratorio. Buscamos con la ayuda de una lupa esas preciadas células que casi se pueden ver a simple vista. Uno a uno vamos a ir capturando a los ovocitos hasta colocarlos en una plaquita que la situaremos dentro de un incubador dónde los mantendrá calentitos hasta el momento de ser fecundados.
La inseminación de los ovocitos se puede llevar a cabo mediante dos técnicas: una fecundación in vitro convencional (FIV) o una microinyección intracitoplasmática de espermatozoides (ICSI). La diferencia reside en que en una FIV convencional nosotros vamos a poner a los espermatozoides en la plaquita dónde están los ovocitos y los dejaremos que por sí solos se muevan y finalmente fecunden a los ovocitos. En la ICSI nuestra ayuda es mucho más que fundamental, es necesaria. Es una técnica que consiste en introducir un espermatozoide dentro de un ovocito maduro con la ayuda de un microscopio y dos micropipetas de cristal. Sabiendo esto, ¿en qué nos basamos para elegir una técnica u otra?
Imagen 4: Microscopio para ICSI.
Para elegir si realizamos una FIV convencional o una ICSI debemos conocer la historia reproductiva de la pareja. Es necesario saber previamente la calidad espermática del hombre, la edad de la mujer, la reserva ovárica, los niveles hormonales...y también es importante saber si ya han realizado más de un tratamiento de reproducción asistida, ya sea una fecundación in vitro o una inseminación artíficial.
Cuando tenemos a una pareja joven dónde el hombre tiene una muestra seminal normospérmica y la mujer no tienen ninguna patología previa relacionada con reproducción, buena carga folicular y unos niveles hormonales que se encuentran dentro de la normalidad podremos optar a realizar una FIV convencional o técnica MIXTA, que consiste en dejar unos ovocitos para FIV convencional y otros para realizar ICSI. En el caso de que esta pareja con todo normal , hubiera realizado un tratamiento anterior dónde la técnica seleccionada hubiera sido una FIV sin éxito, realizaríamos una ICSI directamente.
Sin embargo, si tenemos una pareja dónde la muestra de semen presenta algún tipo de patología que afecte a la calidad (concentración, motilidad u morfología), y la mujer presente una baja reserva ovárica, niveles hormonales por debajo de lo normal y alguna patología relacionada con reproducción, realizaremos una ICSI.
Día 1: Al día siguiente llegamos al laboratorio con sentimientos de nervios, incertidumbre y curiosidad. ¿Cuántos ovocitos habrán llegado a fecundar finalmente?
El Embryoscope Plus nos espera para darnos toda esa información. Es uno de los incubadores más avanzados que hay en el mercado. No necesitamos sacar la plaquita del incubador para ver el avance del proceso. Para ello ya se encarga un sistema de cámaras que van captando cada instante del desarrollo y que luego se podrá reproducir como un vídeo.
Imagen 6: Embryoscope Plus (https://www.arpamedica.es/reproduccion-asistida-embryoscope-plus-madrid/)
Contamos cuantos ovocitos han fecundado: uno, dos, tres, cuatro.......siete.... tenemos un buen resultado que notificaremos a la pareja para que se queden tranquilos y puedan esperar el día de la transferencia embrionária con otro optimismo.
No es necesario hacer nada más por hoy. Los dejaremos en su incubador bajo condiciones de temperatura, humedad, oxígeno... y con todos los nutrientes adecuados para que puedan seguir avanzando en su desarrollo.
Día 2: hoy es el día en que ya podemos ver cuantos de esos ovocitos fecundados empiezan a tener una buena división y evolución embrionaria. Vamos a seguir una serie de parámetros morfológicos para empezar a clarificarlos que los dividirán en 4 categorías: A, B, C y D.
Gracias al vídeo que el Embryoscope Plus realiza no nos perdemos detalle de todos los movimientos que sufren los embriones.
¿En qué nos basamos para ir clasificándolos? uno de los parámetros más visibles e indicativos de calidad embrionaria es el número de células presentes en ese embrión. En día 2 el embrión de mejor calidad presentará un total de 4 células, pero habrá algunos que puedan presentar 3, 2 e incluso 5 o más células, siendo para ellos la calidad inferior. Otro de los parámetros que utilizamos para clarificarlos es qué calidad tienen dichas células: ¿presentan más de un núcleo, tienen vacuolas, citoplasma se encuentra fragmentado...? ¿Son las células simétricas entre ellas o no?.
Día 3: de nuevo procedemos a observarlos y nos fijamos cómo han ido dividiéndose. Nos paramos a observar detenidamente el vídeo de su desarrollo. Cualquier mal movimiento nos puede hacer cambiar de idea de que un embrión que aparentemente pudiera parecer de mejor calidad no lo llegue a ser tanto o al revés, que un embrión que aparentemente pudiera parecer tener peor calidad llegue a evolucionar muy adecuadamente.
Seguimos anotando calidades A, B, C y D, dependiendo de los mismos parámetros utilizados en el día 2 de desarrollo. Aquí un embrión óptimo debe de tener 8 células simétricas con un núcleo en cada una de ellas, sin presentar vacuolas y con un citoplasma sin fragmentación. Cualquier alteración de esas características variará en la calidad.
Día 5: en este día ya nos encontramos el llamado blastocisto, embrión que presentan más de 200 células que el ojo humano ya es incapaz de contar una a una. Este blastocisto se encuentra dividido en dos partes claramente diferenciadas: la masa celular interna (MCI) que es la encargada de dar lugar el feto, y el trofoectodermo, que formará la placenta.
Es el día señalado para realizar la transferencia embrionaria. Esta consiste en introducir vía vaginal intraútero el embrión de mejor calidad. La paciente también debe de presentar un endometrio óptimo para facilitar al máximo que dicho embrión transferido sea capaz de adherirse a dicha pared y seguir su desarrollo sin ayuda.
El resto de embriones de buena calidad podrán ser vitrificados y guardados en los bancos de embriones, a bajas temperaturas en nitrógeno líquido, permitiendo mantener su buena calidad hasta el momento de su transferencia. Estos podrán ser desvitrificados y transferidos a la mujer cuándo lo necesite, ya sea porque la transferencia embrionaria no haya sido un éxito o quiera darle un hermanito/a al futuro bebé.
Realizada la transferencia embrionaria hay que esperar unos 15 días para saber si la técnica ha sido exitosa o no. Mediante un simple análisis de sangre se mostrará a la pareja la información necesaria para saber si han conseguido el tan ansiado embarazo. La hormona que nos va a dar esa información es la Gonadotropina Coriónica Humana (β-hCG) que se produce durante las primeras semanas de embarazo en grandes cantidades.
Imagen 3: proceso de ICSI (http://www.rhaprofesional.com/resultados-obstetricos-neo-natales-ciclos-icsi-usando-pentoxifilina-identificar-espermatozoides-viables/)
La inseminación de los ovocitos se puede llevar a cabo mediante dos técnicas: una fecundación in vitro convencional (FIV) o una microinyección intracitoplasmática de espermatozoides (ICSI). La diferencia reside en que en una FIV convencional nosotros vamos a poner a los espermatozoides en la plaquita dónde están los ovocitos y los dejaremos que por sí solos se muevan y finalmente fecunden a los ovocitos. En la ICSI nuestra ayuda es mucho más que fundamental, es necesaria. Es una técnica que consiste en introducir un espermatozoide dentro de un ovocito maduro con la ayuda de un microscopio y dos micropipetas de cristal. Sabiendo esto, ¿en qué nos basamos para elegir una técnica u otra?Imagen 4: Microscopio para ICSI.
Para elegir si realizamos una FIV convencional o una ICSI debemos conocer la historia reproductiva de la pareja. Es necesario saber previamente la calidad espermática del hombre, la edad de la mujer, la reserva ovárica, los niveles hormonales...y también es importante saber si ya han realizado más de un tratamiento de reproducción asistida, ya sea una fecundación in vitro o una inseminación artíficial.
Cuando tenemos a una pareja joven dónde el hombre tiene una muestra seminal normospérmica y la mujer no tienen ninguna patología previa relacionada con reproducción, buena carga folicular y unos niveles hormonales que se encuentran dentro de la normalidad podremos optar a realizar una FIV convencional o técnica MIXTA, que consiste en dejar unos ovocitos para FIV convencional y otros para realizar ICSI. En el caso de que esta pareja con todo normal , hubiera realizado un tratamiento anterior dónde la técnica seleccionada hubiera sido una FIV sin éxito, realizaríamos una ICSI directamente.
Sin embargo, si tenemos una pareja dónde la muestra de semen presenta algún tipo de patología que afecte a la calidad (concentración, motilidad u morfología), y la mujer presente una baja reserva ovárica, niveles hormonales por debajo de lo normal y alguna patología relacionada con reproducción, realizaremos una ICSI.
Imagen 5: proceso de Fecundación in vitro convencional.
Día 1: Al día siguiente llegamos al laboratorio con sentimientos de nervios, incertidumbre y curiosidad. ¿Cuántos ovocitos habrán llegado a fecundar finalmente?
El Embryoscope Plus nos espera para darnos toda esa información. Es uno de los incubadores más avanzados que hay en el mercado. No necesitamos sacar la plaquita del incubador para ver el avance del proceso. Para ello ya se encarga un sistema de cámaras que van captando cada instante del desarrollo y que luego se podrá reproducir como un vídeo.
Imagen 6: Embryoscope Plus (https://www.arpamedica.es/reproduccion-asistida-embryoscope-plus-madrid/)
Contamos cuantos ovocitos han fecundado: uno, dos, tres, cuatro.......siete.... tenemos un buen resultado que notificaremos a la pareja para que se queden tranquilos y puedan esperar el día de la transferencia embrionária con otro optimismo.
No es necesario hacer nada más por hoy. Los dejaremos en su incubador bajo condiciones de temperatura, humedad, oxígeno... y con todos los nutrientes adecuados para que puedan seguir avanzando en su desarrollo.
Día 2: hoy es el día en que ya podemos ver cuantos de esos ovocitos fecundados empiezan a tener una buena división y evolución embrionaria. Vamos a seguir una serie de parámetros morfológicos para empezar a clarificarlos que los dividirán en 4 categorías: A, B, C y D.
Gracias al vídeo que el Embryoscope Plus realiza no nos perdemos detalle de todos los movimientos que sufren los embriones.
¿En qué nos basamos para ir clasificándolos? uno de los parámetros más visibles e indicativos de calidad embrionaria es el número de células presentes en ese embrión. En día 2 el embrión de mejor calidad presentará un total de 4 células, pero habrá algunos que puedan presentar 3, 2 e incluso 5 o más células, siendo para ellos la calidad inferior. Otro de los parámetros que utilizamos para clarificarlos es qué calidad tienen dichas células: ¿presentan más de un núcleo, tienen vacuolas, citoplasma se encuentra fragmentado...? ¿Son las células simétricas entre ellas o no?.
Imagen 7: Clasificación embriología clínica ASEBIR 2015
Día 3: de nuevo procedemos a observarlos y nos fijamos cómo han ido dividiéndose. Nos paramos a observar detenidamente el vídeo de su desarrollo. Cualquier mal movimiento nos puede hacer cambiar de idea de que un embrión que aparentemente pudiera parecer de mejor calidad no lo llegue a ser tanto o al revés, que un embrión que aparentemente pudiera parecer tener peor calidad llegue a evolucionar muy adecuadamente.
Seguimos anotando calidades A, B, C y D, dependiendo de los mismos parámetros utilizados en el día 2 de desarrollo. Aquí un embrión óptimo debe de tener 8 células simétricas con un núcleo en cada una de ellas, sin presentar vacuolas y con un citoplasma sin fragmentación. Cualquier alteración de esas características variará en la calidad.
Día 5: en este día ya nos encontramos el llamado blastocisto, embrión que presentan más de 200 células que el ojo humano ya es incapaz de contar una a una. Este blastocisto se encuentra dividido en dos partes claramente diferenciadas: la masa celular interna (MCI) que es la encargada de dar lugar el feto, y el trofoectodermo, que formará la placenta.
Es el día señalado para realizar la transferencia embrionaria. Esta consiste en introducir vía vaginal intraútero el embrión de mejor calidad. La paciente también debe de presentar un endometrio óptimo para facilitar al máximo que dicho embrión transferido sea capaz de adherirse a dicha pared y seguir su desarrollo sin ayuda.
El resto de embriones de buena calidad podrán ser vitrificados y guardados en los bancos de embriones, a bajas temperaturas en nitrógeno líquido, permitiendo mantener su buena calidad hasta el momento de su transferencia. Estos podrán ser desvitrificados y transferidos a la mujer cuándo lo necesite, ya sea porque la transferencia embrionaria no haya sido un éxito o quiera darle un hermanito/a al futuro bebé.
Realizada la transferencia embrionaria hay que esperar unos 15 días para saber si la técnica ha sido exitosa o no. Mediante un simple análisis de sangre se mostrará a la pareja la información necesaria para saber si han conseguido el tan ansiado embarazo. La hormona que nos va a dar esa información es la Gonadotropina Coriónica Humana (β-hCG) que se produce durante las primeras semanas de embarazo en grandes cantidades.







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